La Justicia llevó a cabo este viernes por la noche un allanamiento en el departamento de Alberto Fernández, propiedad de su amigo el empresario Albistur y le incautó el teléfono celular en el marco de la investigación por violencia de género tras la denuncia de Fabiola Yañez.
El motivo de la medida fue constatar si el expresidente continuó “hostigando” a su expareja tras ser notificado que no tenía que tener contacto con ella.
El procedimiento policial, que ordenaron los fiscales Carlos Rívolo y Ramiro González, se realizó en la torre de Puerto Madero donde reside el expresidente, según confirmaron fuentes judiciales. Allí, en el piso 12 del edificio River View, Fernández permaneció este viernes durante toda la jornada, acompañado por unos pocos amigos y familiares.
Horas antes, la Justicia había dispuesto el secreto del sumario en la causa por las supuestas agresiones que sufrió la ex primera dama, mientras ordenó la realización de medidas de prueba reservadas que, finalmente se confirmó en las últimas horas del viernes, consistían principalmente en el allanamiento que un grupo de policías federales ejecutó en horas de la noche.
Los fiscales González y Rívolo señalaron, en el pedido oficial de allanamiento al departamento de Fernández, que necesitan “comprobar si siguió el hostigamiento después de ser notificado” de que no tenía que tener contacto con Yañez. La ex primera dama había denunciado que era sometida a “terrorismo psicológico” por parte del expresidente.
El teléfono celular de Alberto Fernández es desde hace unos días motivo de fuertes especulaciones políticas y judiciales, ya que hasta el momento los chats del escándalo se conocieron por mensajes de su exsecretaria privada María Cantero y por capturas de la propia Yañez, aunque la Justicia trata de precisar ahora directamente el contenido del dispositivo del expresidente.
Fernández se encontraba en el departamento, acompañado de su medio hermano Pablo Galindez y otras pocas personas, mientras los efectivos policiales llevaban a cabo el procedimiento. Más temprano, el expresidente había designado a la abogada Silvina Carreira, una especialista en derecho de familia, para que lo defienda en el expediente.
El expediente quedó desde hoy radicado ante el juez federal Julián Ercolini, pero en otro juzgado, y cambió el fiscal, que será desde el lunes Ramiro González. A su vez el fiscal Carlos Rívolo, que intervenía hasta ahora, seguirá actuando en el caso de manera conjunta, en función del principio de unidad del ministerio público.
La causa por violencia de género contra Yañez es un desprendimiento del caso de fraude por la contratación de los seguros del Estado. Este era un incidente del mismo expediente, ya que las fotos de los golpes fueron encontradas en los chats de Cantero, investigada por conseguirle negocios a su esposo el broker Héctor Martínez Sosa.
Pero como el caso de los golpes es un hecho diferente del fraude de los seguros, el fiscal Rívolo le solicitó al juez Ercolini que mande a sorteo el expediente de violencia de género, para evitar posibles nulidades, ya que de lo contrario alguien podría decir que quiso retener el sumario para sí en una maniobra conocida como «forum shopping».
El sorteo se realizó este viernes a la mañana en la Cámara Federal por medio de un sistema informático que asigna las causas. Los juzgados entre los que se sorteó el caso eran aquellos numerados del 6 al 11. El sistema determinó que la causa quedara en el juzgado N° 10, que es el natural de Ercolini, mientras que el fiscal de turno con ese juzgado es Ramiro González.
De esta manera ahora los dos hechos investigados, la corrupción con los seguros y la violencia de género, tramitan como causas separaras pero continúan con el mismo juez. Intervienen la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM) y la Dirección General de Acompañamiento, de Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC).
Ahora el fiscal González espera el momento oportuno para escuchar el relato de Yañez, de modo que haga una descripción precisa y detallada de los hechos y el lugar donde habrían ocurrido. Ahora resta saber si del teléfono celular incautado esa noche al expresidente Fernández surgen nuevos elementos de prueba para aportar al expediente de la causa en formación.
