El analista vaticinó un escenario complicado para un repunte de la actividad y afirmó que no se esperan mejoras significativas en el corto plazo.
El economista y director ejecutivo de la consultora LCG, Javier Okseniuk, presentó un escenario complejo respecto a un rebote económico y aseveró que de producirse, «sería muy marginal» en los próximos meses. Y anticipó que la recuperación estará «llena de incertidumbre».
«Será un proceso lento, y la principal fuente de incertidumbre sigue siendo la falta de reservas internacionales y la capacidad de atraer inversiones».
Pese a reconocer que junio fue el peor meses respecto a la recesión, el analista afirmó que no se esperan mejoras significativas en el corto plazo.
«Los meses subsiguientes, si rebotan, lo harán en dosis módicas», agregó. En esa línea, Okseniuk destacño que aparecieron señalas positivas en julio, pero reiteró que «la recuperación será muy limitada debido a la persistente incertidumbre, especialmente en el frente cambiario».
Consideró que el bajo poder adquisitivo de los salarios reales y la debilidad del crédito bancario perjudica aún más la posibilidad de un crecimiento económico más veloz, señaló.
El economista recordó que la Argentina ha experimentado un estancamiento económico desde 2011, con un PBI per cápita en 2023 que se encuentra un 15% por debajo de aquel nivel. «Es un estancamiento estructural que no se resolverá rápidamente», apuntó.
Sobre de dónde podría surgir una reactivación, Okseniuk dio cuenta de dos escenarios posibles para esa mejora. La primera, según indicó, sería a través de un «shock de oferta» que impulsaría una rápida recuperación.
La segunda alternativa sería una fuerte inversión que impulse el consumo, pero recalcó que es casi un hecho que esto no llegará en el corto plazo.
«El Gobierno apuesta por la inversión, pero solo veremos resultados en sectores con márgenes de rentabilidad elevados, como la energía», aseguró el economista.
«El Gobierno debería buscar financiamiento externo, preferentemente a través de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI)», agregó.
Sin embargo, alertó que esto implicaría cumplir con una serie de condiciones que podrían ser difíciles de negociar. Por eso, resaltó que el elemento central de incertidumbre pasa por si el ingreso de dólares por el comercio exterior será suficiente para cubrir el turismo emisivo y la deuda dolarizada.
«Es crucial intentar conseguir de manera rápida ese colchón de dólares que está faltando, ya que no se puede resolver todo con una devaluación», concluyó.
